Cuidado dental, piel, oídos, digestivo y peso: cinco rutinas para tu perro o gato
Tu gato se lame los labios más de lo normal o tu perro deja restos de comida en el cuenco. A veces es una anécdota, pero otras veces es la primera pista de que algo no va bien en la boca, en la piel, en los oídos, en el aparato digestivo o en el peso. Son cinco áreas que se revisan rápido en casa y que, juntas, cuentan mucho sobre la salud de un perro o un gato.
En MuyVet, clínica veterinaria en Illescas, vemos con frecuencia que las familias detectan estos cambios antes que nosotros. La clave está en saber qué es normal, qué conviene observar y qué merece una llamada.
Por qué estas cinco áreas van de la mano
Un perro con dolor dental come menos y puede adelgazar. Un gato con problemas digestivos se acicala peor y muestra el pelo apagado. Un oído que duele hace que el animal se rasque, se irrite la piel y duerma peor. Y un peso que sube o baja sin motivo obliga a revisar todo lo demás.
Por eso, en las revisiones no miramos solo lo que os preocupa: revisamos boca, piel, oídos, digestivo y condición corporal como un conjunto. Es la forma de no dejar escapar nada importante.
Cuidado dental: más allá del mal aliento
El sarro y la gingivitis son muy habituales en perros y gatos adultos. El mal aliento es lo más conocido, pero no es lo único.
- Encías rojas o que sangran al morder algo duro.
- Dificultad para masticar, o comer solo de un lado.
- Babeo, especialmente en gatos.
- Piezas oscuras, flojas o rotas.
- Menos ganas de jugar o de comer.
El cepillado con pasta específica para animales es la mejor prevención, pero requiere paciencia y constancia. Si nunca lo habéis hecho, empezad poco a poco: primero acostumbradlo a que le toquéis la boca, después introducid el dedo o un cepillo de dedo y, por último, la pasta. En la consulta podemos revisar el estado de la boca y valorar si hay sarro que conviene tratar.
Piel y pelo: el termómetro de muchas cosas
La piel refleja problemas locales (pulgas, hongos, alergias) y también problemas internos (digestivos, hormonales o de peso). En otoño, con los cambios de temperatura, algunas pieles se resecan y aparecen descamaciones.
Señales que conviene vigilar:
- Picores que no cesan, sobre todo por la noche.
- Zonas sin pelo, enrojecidas o con costras.
- Pelo opaco, graso o con olor fuerte.
- Bultos nuevos o que cambian de tamaño.
- Lamido insistente en una pata o en la zona genital.
Si el animal se lame o se rasca mucho, no basta con cambiar el champú: hay que buscar la causa. En MuyVet revisamos la piel con lámpara y, si hace falta, con pruebas complementarias.
Oídos: cuando rascarse deja de ser normal
Un perro o un gato se rasca la oreja de vez en cuando, y eso es normal. Lo que no lo es es hacerlo varias veces al día, sacudir la cabeza o quejarse al tocársela.
Síntomas que sugieren revisión:
- Olor fuerte o secreción oscura dentro del oído.
- Enrojecimiento o hinchazón del pabellón.
- Sacudidas de cabeza repetidas.
- Inclinación persistente de la cabeza hacia un lado.
- Pérdida de equilibrio o andar raro.
No conviene limpiar el oído a fondo con bastoncillos ni echar productos sin revisión: si hay una infección o una perforación del tímpano, empeora. En la clínica valoramos el conducto y decidimos el tratamiento adecuado.
Digestivo: vómitos, diarrea y cambios de apetito
El aparato digestivo avisa pronto. Un vómito aislado puede ser algo puntual, pero si se repite, si hay diarrea, si el animal está decaído o si deja de comer, hay que actuar.
Señales de alarma:
- Vómitos repetidos en pocas horas.
- Diarrea con sangre o de color negro.
- Vientre hinchado o doloroso al tacto.
- Intento de vomitar sin expulsar nada, sobre todo en perros.
- Decaimiento, temblores o encías pálidas.
En gatos, los cambios digestivos suelen ser más silenciosos: comen menos, se esconden o dejan de usar el arenero con normalidad. Cualquiera de estos cambios merece una consulta.
Peso saludable: ni de más ni de menos
El peso es uno de los datos que más información da con menos esfuerzo. Se puede valorar en casa con una báscula y, sobre todo, palpando las costillas y la cintura.
Un perro o un gato en su peso ideal tiene las costillas fáciles de palpar pero no visibles, y una cintura marcada vista desde arriba. Si no notas las costillas, probablemente hay sobrepeso. Si las ves muy marcadas y hay poco músculo, puede haber pérdida de peso.
El sobrepeso favorece problemas articulares, diabetes y enfermedades cardíacas. La pérdida de peso sin motivo puede indicar problemas dentales, digestivos, renales o metabólicos. En ambos casos, la revisión y, si hace falta, una analítica ayudan a ponerle nombre.
Rutina de revisión en casa
Una vez a la semana, dedica cinco minutos a repasar estas cinco áreas. Con la mano, sin forzar:
- Mira la boca: encías, dientes y aliento.
- Pasa la mano por el cuerpo buscando bultos, costras o zonas calientes.
- Revisa los oídos por fuera, sin meter nada dentro.
- Observa si come, bebe y hace sus necesidades con normalidad.
- Pésalo o palpa sus costillas para notar cambios.
Anota lo que veas y, si algo te llama la atención, coméntalo en la consulta. Esa información vale mucho.
Cuando llamar a MuyVet
Llámanos o escríbenos por WhatsApp si observas:
- Mal aliento persistente, encías que sangran o dificultad para comer.
- Picores intensos, zonas sin pelo o heridas que no curan.
- Sacudidas de cabeza, olor en el oído o dolor al tocarlo.
- Vómitos repetidos, diarrea con sangre o decaimiento.
- Cambios de peso evidentes en pocas semanas.
En MuyVet estamos en el Parque Comercial Sagra Norte, en Illescas, y atendemos a familias de toda La Sagra, incluido Señorío de Illescas, Dehesa de Moratalaz y localidades cercanas como Parla, Yeles o Yuncos. Puedes llamarnos al 825 776 144 o escribirnos por WhatsApp al 679 741 036. Revisamos a tu perro o gato, te explicamos lo que vemos y decidimos juntos el siguiente paso.
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