Garrapatas y flebotomos en otoño: por qué octubre sigue siendo mes de riesgo para tu perro
Tu perro vuelve del paseo y, al acariciarle el cuello, notas un bulto pequeño y duro que antes no estaba. No es una espiga ni una costra: es una garrapata. En octubre, con las tardes más frescas y las primeras lluvias, mucha gente da por terminada la temporada de parásitos y baja la guardia. Y ese es justo el momento en el que conviene revisar con calma.
La pregunta que resuelve este artículo no es qué parásito es cada uno, sino algo más práctico: ¿qué riesgos siguen activos en otoño, cómo los detecto en casa y cuándo dejo de observar y llamo a la clínica? Vamos por partes.
Por qué el otoño no cierra la temporada de parásitos
El calor extremo del verano no es el ambiente favorito de todos los parásitos. Las garrapatas y los flebotomos encuentran su franja más cómoda cuando las temperaturas se suavizan y hay cierta humedad ambiental, algo habitual en esta época en la comarca. Por eso las revisiones después del paseo siguen teniendo sentido en octubre, y también en noviembre si el tiempo acompaña.
En el caso de las pulgas, la cosa cambia: dentro de casa encuentran un ambiente templado y estable casi todo el año. Un otoño con calefacción encendida puede ser, para ellas, una continuación del verano.
Garrapatas: la revisión de dos minutos que sí sirve
La garrapata no salta ni vuela: espera en la vegetación alta y se engancha cuando el perro pasa cerca. Le gustan zonas de hierba, bordes de caminos y matorral, y suele fijarse en lugares cálidos y de piel fina.
- Orejas, sobre todo el borde y la cara interna.
- Cuello y zona bajo el collar.
- Axilas, ingles y entre los dedos.
- Alrededor de los ojos y el hocico.
Pasa la mano a contracorriente del pelo y busca bultos pequeños. Si encuentras una garrapata adherida, no tires de ella sin más ni apliques remedios caseros: una extracción incorrecta puede dejar la boca clavada y favorecer infecciones. Lo más prudente es que la retire el veterinario, sobre todo si está muy hinchada o lleva tiempo puesta.
Las garrapatas pueden transmitir enfermedades, y los síntomas no siempre aparecen al día siguiente. Si semanas después notas decaimiento, fiebre, cojera que cambia de pata o falta de apetito, coméntalo en consulta y menciona que hubo una garrapata.
Flebotomo: el mosquito pequeño que no se ve venir
El flebotomo es un insecto muy pequeño, de vuelo silencioso, que suele picar al atardecer y al amanecer. No zumba como un mosquito común y su picadura pasa desapercibida. Su importancia no está en el picor, sino en que puede transmitir la leishmaniosis, una enfermedad que afecta sobre todo a perros y que en nuestra zona conviene tener presente.
La leishmaniosis no se contagia de perro a perro por contacto directo ni de perro a persona: el vector es el flebotomo. Por eso la prevención se centra en reducir las picaduras y en revisar al animal con regularidad.
Señales que justifican una revisión
Los signos son poco llamativos al principio y pueden confundirse con otras cosas:
- Pérdida de peso o menos músculo sin cambiar la comida.
- Heridas en la piel que no curan bien, sobre todo en orejas, hocico o codos.
- Uñas que crecen más de lo normal o se rompen con facilidad.
- Coquera, apatía o cansancio en paseos que antes llevaba bien.
- Ganglios palpables o sangrado nasal en casos más avanzados.
Ninguna de estas señales confirma la enfermedad por sí sola. Confirmarla requiere exploración y pruebas que se piden en consulta; no se puede cerrar un diagnóstico por teléfono ni por lo que se lee en internet.
Pulgas: el problema casi siempre está en casa
Ver una pulga en el perro es solo la punta del iceberg: la mayoría de huevos, larvas y pupas están en el ambiente, en las grietas del suelo, las alfombras o la cama del animal. Por eso rascar al perro no resuelve el problema si no se aborda también el entorno.
En gatos, la señal más típica no es rascarse sin parar, sino lamerse en exceso, tener el pelo más apagado o aparecer con costras finas en el lomo. Si conviven perro y gato, conviene tratar a ambos y revisar la casa, aunque solo uno muestre síntomas.
Qué puedes hacer en casa y qué corresponde a la clínica
La prevención se apoya en tres ideas sencillas: revisar, proteger y observar.
- Revisar al perro tras cada paseo por zonas de vegetación, con atención a orejas, cuello y patas.
- Proteger con la pauta de desparasitación que corresponda a cada animal, ajustada por el veterinario según su edad, peso y estilo de vida.
- Observar cambios en piel, apetito, energía o peso durante las semanas siguientes.
Los productos de prevención no son intercambiables ni universales: algunos no son adecuados para gatos, otros dependen del peso y otros requieren una pauta concreta. Por eso no damos dosis ni nombres aquí: esa decisión se toma en consulta, con el animal delante.
Cuando llamar a MuyVet
Pide cita si encuentras una garrapata muy adherida o varias, si tu perro o gato presenta picores intensos, costras, pérdida de pelo o heridas que no curan, si notas adelgazamiento sin motivo o si ha habido una garrapata y semanas después aparece decaimiento o cojera.
Si tienes dudas sobre si la protección que usas es la adecuada para esta época, también merece una consulta. En MuyVet, en el Parque Comercial Sagra Norte, revisamos a perros y gatos de Illescas y de la comarca con calma, y ajustamos la pauta preventiva a cada caso. Puedes escribirnos por WhatsApp o llamar a la centralita para resolver dudas o reservar una revisión.
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